Cuánto quisiera yo bloguear así; sin autocensuras, sin buscar sinónimos, sin cambiar frases para que no digan ni lo uno (porque no puedo decirlo) ni lo otro (porque me traiciono).
No sé si el camino tiene eventualmente ese destino, o si es más bien una parada e igual sigo caminando. O si cuando uno llega ahí ya de pronto no tiene importancia si son unas letras o las otras.
Entonces cada vez que leo a alguien que siente y escribe bajo los mismos nombres, yo suspiro... me alegro -sin duda alguna- pero suspiro, como anhelando un imposible.
De alguna manera este es el inicio... sí, este espacio tiene autocensura.
16 octubre, 2010
10 octubre, 2010
ya yo sabía, que no iba a poder tenerte a la distancia
(como si acá las cosas fueran diferente)
que lo mejor era dejarte ir,
aún cuando sé que caminando por este grano de arroz que es San José, puedo toparte en cualquier calle.
en cualquier lugar común.
en cualquier episodio de vida que claramento pudo haber sido nuestro.
ya hay una fecha, en diciembre,
cuándo dejarás de vivir en estas calles, de habitar esos espacios que tanto amo (físicos y mentales) y de pronto San José va a poder ser un poquito más mío.
y aquella ciudad al sur, será de ustedes dos.
(como si acá las cosas fueran diferente)
que lo mejor era dejarte ir,
aún cuando sé que caminando por este grano de arroz que es San José, puedo toparte en cualquier calle.
en cualquier lugar común.
en cualquier episodio de vida que claramento pudo haber sido nuestro.
ya hay una fecha, en diciembre,
cuándo dejarás de vivir en estas calles, de habitar esos espacios que tanto amo (físicos y mentales) y de pronto San José va a poder ser un poquito más mío.
y aquella ciudad al sur, será de ustedes dos.
05 octubre, 2010
03 octubre, 2010
Vale más que el clima me dio un día de gracia
para enamorarme de vos,
durante un viernes soleado.
Ahora llueve de nuevo, sin parar, y debería empezar a echarte al olvido.
No vaya a ser que me enamore -sí, de vos- en un día lluvioso,
y que, así de fácil,
esté cagada durante siete meses completos,
en este paisito tropical.
para enamorarme de vos,
durante un viernes soleado.
Ahora llueve de nuevo, sin parar, y debería empezar a echarte al olvido.
No vaya a ser que me enamore -sí, de vos- en un día lluvioso,
y que, así de fácil,
esté cagada durante siete meses completos,
en este paisito tropical.
02 octubre, 2010
Sí, yo me imagino la vida a tu lado... despertar en tu cama en la mañana, hacerte café temprano (que me enseñés a hacer café, porque yo sólo sé calentar el agua para un té). Cocinarte todas las cenas y un almuerzo ocasional, cuando estés en casa o los fines de semana.
Que despedirme de vos sea siempre de día, porque despedirse de noche debería ser sólo un "hasta mañana" y en la misma cama.
Los vinos con los amigos, ojalá en alguna casa, los restaurantes me van a dar alergia. Los cafés para salir de la rutina, siempre en una cafetería nueva, para poner al límite tu neurosis.
Los abrigos encima uno de otro en el sillón, las sombrillas abiertas en el mismo espacio al lado de la puerta, mientras cae el aguacero afuera de las 4 paredes. Que igual no hay que ver el reloj para saber cuándo voy de vuelta.
30 septiembre, 2010
Yo podría (voy a) brindar por vos, porque esta forma de sentirte(me) no me la quita nadie.
Aún así puede (va a) doler, que yo me quede con tanto deseo en los poros,
entonces brindaré un par (y otro par) de veces más,
sólo para sentir(te) menos
sólo para no empezar a llenar espacios que quedaron abiertos.
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