ya yo sabía, que no iba a poder tenerte a la distancia
(como si acá las cosas fueran diferente)
que lo mejor era dejarte ir,
aún cuando sé que caminando por este grano de arroz que es San José, puedo toparte en cualquier calle.
en cualquier lugar común.
en cualquier episodio de vida que claramento pudo haber sido nuestro.
ya hay una fecha, en diciembre,
cuándo dejarás de vivir en estas calles, de habitar esos espacios que tanto amo (físicos y mentales) y de pronto San José va a poder ser un poquito más mío.
y aquella ciudad al sur, será de ustedes dos.
10 octubre, 2010
05 octubre, 2010
03 octubre, 2010
Vale más que el clima me dio un día de gracia
para enamorarme de vos,
durante un viernes soleado.
Ahora llueve de nuevo, sin parar, y debería empezar a echarte al olvido.
No vaya a ser que me enamore -sí, de vos- en un día lluvioso,
y que, así de fácil,
esté cagada durante siete meses completos,
en este paisito tropical.
para enamorarme de vos,
durante un viernes soleado.
Ahora llueve de nuevo, sin parar, y debería empezar a echarte al olvido.
No vaya a ser que me enamore -sí, de vos- en un día lluvioso,
y que, así de fácil,
esté cagada durante siete meses completos,
en este paisito tropical.
02 octubre, 2010
Sí, yo me imagino la vida a tu lado... despertar en tu cama en la mañana, hacerte café temprano (que me enseñés a hacer café, porque yo sólo sé calentar el agua para un té). Cocinarte todas las cenas y un almuerzo ocasional, cuando estés en casa o los fines de semana.
Que despedirme de vos sea siempre de día, porque despedirse de noche debería ser sólo un "hasta mañana" y en la misma cama.
Los vinos con los amigos, ojalá en alguna casa, los restaurantes me van a dar alergia. Los cafés para salir de la rutina, siempre en una cafetería nueva, para poner al límite tu neurosis.
Los abrigos encima uno de otro en el sillón, las sombrillas abiertas en el mismo espacio al lado de la puerta, mientras cae el aguacero afuera de las 4 paredes. Que igual no hay que ver el reloj para saber cuándo voy de vuelta.
30 septiembre, 2010
Yo podría (voy a) brindar por vos, porque esta forma de sentirte(me) no me la quita nadie.
Aún así puede (va a) doler, que yo me quede con tanto deseo en los poros,
entonces brindaré un par (y otro par) de veces más,
sólo para sentir(te) menos
sólo para no empezar a llenar espacios que quedaron abiertos.
09 junio, 2010
Ana y las expectativas. Parte mil
Para mí las esperanzas y las expectativas son como primas. Por supuesto que es más lindo hablar de esperanzas; suenan más románticas, más ligeras, como el que carga una sonrisa esperando que todo salga bien.
Las expectativas no; esas son materiales, pesadas y de colores oscuros. Aunque creo que es injusto para las expectativas, a final de cuentas ¿en qué se diferencian realmente de las esperanzas?
Pues las esperanzas piden menos... son más bondadosas, saben que tiene trabajo por hacer pero puede ser realizado en cualquier momento. "La esperanza es lo último que se pierde"; no, no hay apuro, esperanzas, pueden tomarse su tiempo.
Las expectativas tienen fechas, deadlines que resultan mucho muy prontos; se cumplen o no, es fácil, no hay más qué decir. Una buena expectativa se cumple lo más rápido posible, si se toma mucho tiempo fracasó. Las esperanzas fracasan pocas veces.
Y yo sigo agarrada de las expectativas, porque tenemos un romance de años. Me gusta cómo lucen y cómo se pavonean cuando son exitosas. Las esperanzas son muy humildes para mí, se hacen como las que no saben la cosa y se retiran sin hacer alarde de que sí -eran buenas esperanzas-
Me gusta reclamarle a las expectativas; verlas acongojadas cuando no logran ser llenadas, verlas atareadas como corren de un lugar a otro y sacan papeles mentales de todos los rincones posibles.
Entonces cuando caen me hago la ofendida, les pido explicaciones; ellas se ganan un poco de tiempo llenándome de palabras que sé que al final no me voy a tragar. ¡Lo siento! Si fueran esperanzas las dejaría descansar, podríamos retomar en unos meses cuando tengan energía para trabajar.
En fin, otro grupo de trabajadoras expectativas no llegaron a la altura estos días... no queda más que darlas por fracasadas. A mí me enternece verlas luchar hasta el último momento. Tranquilas, "that's all".
Las expectativas no; esas son materiales, pesadas y de colores oscuros. Aunque creo que es injusto para las expectativas, a final de cuentas ¿en qué se diferencian realmente de las esperanzas?
Pues las esperanzas piden menos... son más bondadosas, saben que tiene trabajo por hacer pero puede ser realizado en cualquier momento. "La esperanza es lo último que se pierde"; no, no hay apuro, esperanzas, pueden tomarse su tiempo.
Las expectativas tienen fechas, deadlines que resultan mucho muy prontos; se cumplen o no, es fácil, no hay más qué decir. Una buena expectativa se cumple lo más rápido posible, si se toma mucho tiempo fracasó. Las esperanzas fracasan pocas veces.
Y yo sigo agarrada de las expectativas, porque tenemos un romance de años. Me gusta cómo lucen y cómo se pavonean cuando son exitosas. Las esperanzas son muy humildes para mí, se hacen como las que no saben la cosa y se retiran sin hacer alarde de que sí -eran buenas esperanzas-
Me gusta reclamarle a las expectativas; verlas acongojadas cuando no logran ser llenadas, verlas atareadas como corren de un lugar a otro y sacan papeles mentales de todos los rincones posibles.
Entonces cuando caen me hago la ofendida, les pido explicaciones; ellas se ganan un poco de tiempo llenándome de palabras que sé que al final no me voy a tragar. ¡Lo siento! Si fueran esperanzas las dejaría descansar, podríamos retomar en unos meses cuando tengan energía para trabajar.
En fin, otro grupo de trabajadoras expectativas no llegaron a la altura estos días... no queda más que darlas por fracasadas. A mí me enternece verlas luchar hasta el último momento. Tranquilas, "that's all".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)