le colaría entre frases del examen de artes y libros de Cortázar un:
"¿Vos sabés que sos perfecto?"
él se reiría y se le iluminarían sus ojos verdes;
se le escaparían las palabras
y en ese momento yo volvería a Cortázar.
Esos mismo ojos me verían cuestionándose las palabras
pero en el fondo entendería que no tiene que decir nada;
sonreiría y me preguntaría:
"¿Rayuela como va?"
