18 diciembre, 2005

Navidad

Estos días he estado tratando de encontrar un significado real de toda esta época navideña, algo que vaya más allá de los regalos, los malls, los árboles de navidad, los santas con sus trineos y hasta más allá del pretendido sentimiento de paz y buena voluntad.

Digo pretendido porque así es la mayoría de gente, predican que es tiempo de amor y de reflexión, pero cuando se les atraviesa un taxista en medio alto o cuando la cajera se pone a hablar con la de a la par y no los atiende rápido se les olvida todo, y ahí si madrean hasta el chiquito ese que pide que no tiene la culpa de su destino.

Y dirán: "Es que la otra persona no pone de su parte", pero ya que ellos no lo hacen, por qué seguir nosotros con el círculo del odio?

En fin, buscando ese significado he notado ciertas cosas importantes. El otro día fui a darme una vuelta por el Parque Nacional a media tarde, y estaban varios chiquitos alrededor de la fuente jugando con el agua, y sus caras reflejaban una alegría que a nosotros nos cuesta tanto conseguir. Ellos no necesitaron comprarse ropa nueva, ni un disco compacto o un libro, no necesitaron de un aparato electrónico que les sirviera como medio de entretenimiento, para esos niños el estanquito con agua fue suficiente, y en ese momento no les importaba que les iba a traer santa o el niño (lo que sea que les digan) el 24 a media noche, lo importante era poder estar en el parque jugando.

Todo esto me lleva a que creo que los que más pueden entender el significado de la Navidad son los niños, por supuesto que no todos, algunos desde pequeños son influidos por esos pensamientos materialistas de sus padres, que si no tienen el juguete más nuevo traído de Estados Unidos son unos perdedores; pero por otro lado existen niños aún puros e inocentes, para los cuales es suficiente una botella simulando una bola, o un árbol donde imaginar miles de cosas. Niños que no duermen el día anterior del Festival de la Luz, o que la mamá les promete que si se portan bien los lleva al Avenidazo, y que con eso que nos parece tan molesto o innecesario son felices.

Y por esos niños, y los que vengan, me aguanto el confetti en la cara, las calles sucias después del Festival de la Luz, los santas en los centros comerciales y las vitrinas de San José adornadas de navidad desde octubre.


*En relación con esto, les dejo un texto de Víctor Alba de la Vega que salió en Áncora hoy. Ternura

8 comentarios:

Humo en tus ojos dijo...

Tal vez porque los niños -los inocentes y de buen corazón-, son los únicos que no tienen que apelar a ninguna pretensión (de Navidad, ni de nada) para sentirse completos, son lo que son, y lo son cada vez que lo quieren (justo como la niña rubia del helado).

Solentiname dijo...

O porque no tienen esa carga horrible que es cumplir con compromisos.

Ana dijo...

Sin embargo, como menciona Víctor Alba de la Vega, es pasajero, y en cuestión de años perderán esa ternura, llegarán los compromisos y las pretensiones para sentirse completos.
Lo importante es que disfruten esa inocencia el tiempo que sea posible, y que sean diferentes a esos que nunca fueron inocentes.
Y a pesar de que no necesitan muchas excusas (como Navidad) para sentirse felices, sí aprecian y valoran la fecha, en un sentido "más humano".

Juanpa dijo...

Yo por eso decidí no stressarme este año. La navidad debería ser época de felicidad y reflexión, no de preocupaciones y carreras.

Mejor soy feliz con las pequeñas cosas de la vida. El otro día me di cuenta que tenía años sin sentarme en el patio de mi casa. Y años sin sacar mis juguetes de las cajas.

Jules dijo...

Con o sin niños, me sigue pareciendo una aberración el avenidazo.

que tiren confeti en la choza.

Es cambiar una técnica de mercadeo por otra.

Bandidocr dijo...

Hermoso post, Ana. Acabo de escribir uno en esta linea y quiza es la inocencia lo que nos acerca a Dios...hacer renuncia a las imposiciones es dificil pero no imposible

Ana dijo...

Citrus> Las pequeñas cosas de la vida... yo también tengo la costumbre de sentarme en el patio de mi casa a jugar con las flores que hay. Aún no saco mis juguetes, pero debería hacerlo!!

Medea> Yo no apoyo el avenidazo, me parece que debería pensarse otra opción menos sucia, pero bueno, se trata de ver que no todo es malo.

Bandidocr> Gracias por el comentario!! Bienvenido!! Creo firmemente en eso de renunciar a las imposiciones, y ver todo de nuestro punto de vista, no del que la sociedad quiere que lo veamos!!

Floriella dijo...

Ese artículo de Victor Alba a mí me pegó duro, pero me hizo reflexionar en el sentido de que siempre quedará algo (aunque sea poquito) de ese niño dentro de cada uno de nosotros.