13 noviembre, 2010

Hoy hace frío como hace rato no hacía, o tal vez estuvo más frío el fin de semana pasado y por estar trabajando no lo noté.

Como todo... por estar trabajando echo al olvido las ausencias, las palabras atoradas en la garganta (o en los dedos, tantas palabras pegadas en la punta de los dedos), los ratos aparentemente eternos en la cama vacía, las ganas de ir a cortarme el pelo (o dejármelo largo de nuevo) o que quisiera saber cómo te gusta más.

Y es que si el finde pasado hacía más frío, yo ni me di cuenta. Tampoco caía en cuenta del montón de palabras que quiero decir; la cama vacía no me pesaba tanto y el pelo parecía el de hace 3 meses... acabado de cortar. Pero de todo, lo que más me sorprende, es preguntarme cómo te gustaría más.


10 noviembre, 2010

Hoy ando tóxica,

tóxico, ca
1. adj. y m. [Sustancia] venenosa o que produce efectos nocivos sobre el organismo

si fuera posible, me alejaría de mí misma.


Ayer me encontré que en El Financiero había una nota de una compañía que iba a desarrollar un software para que no fuera posible escribir en redes sociales si se había ingerido licor. Entonces pensé que bastante estúpido, cómo no se puede ni controlar eso.

Sin embargo ahora tengo unas ganas terribles de decirte que me gustás, y que me muero por miles de conversaciones, dónde por fin pueda conocerte... que lo que sé de vos me basta para pensar que quiero saber mucho, quiero saber más; que sos como un buen libro del que sólo se han leído las primeras páginas.

Pero no, eso no irá en un mensaje, lo dejaré en el blog... ya ves, no necesito eso que sale en el periódico.

09 noviembre, 2010

Hoy no desayuné, me bastaron tus palabras

05 noviembre, 2010

Bloguear

Hace unos años, un par de lectores de este blog me decían que escribir es un ejercicio de disciplina. Se referían a escribir, no a bloguear... eso era lo que yo me preguntaba en ese momento.

Ahora creo que bloguear, como ejercicio de ver hacía dentro de mí misma, también es pura disciplina; y que por lo tanto, no debería dejar de hacerlo sólo porque "no tengo nada qué escribir".


Hay cosas de mi vida que no quedaron documentadas en este lugar.

Los detalles están regados en correos a los amigos más queridos (me encanta escribir correos largos, llenarlos de cosas pequeñas que sólo se contarían en una conversación frente a frente). Otros cuentos están en otro blog, que por razones muy específicas no sentía la comodidad para escribirlos acá. La mayor parte, está en libretas... muchas libretas (gracias a mi trabajo tengo acceso a muchas libretas, hermosas todas, cuando se acaba una es sólo agarrar otra).

Desde setiembre del año pasado, todo ha cambiado muchísimo. A veces creo que todo era tan rutinario, que una vez que se dio un cambio, todos llegaron en efecto dominó. Algunos los controlaba yo: como cambiar de trabajo y terminar una relación; otros sólo cuestión de buenos tiempos: como cambiarme de casa y encontrar un trabajo que me apasiona.

La gente no es la misma, las personas más queridas en este momento son los que antes no estaban... Los de antes ahora están lejos. Yo supongo que cambié, pero como la miopía a veces me gana, pienso que ellos cambiaron. Cosas que pasan.

Hay ratos que me toca toparme de frente con las decisiones de vida y se vienen las dudas encima, pero de alguna forma al final del día todo vuelve a tener sentido. Sí, eso es. Si tengo que describir brevemente qué han sido estos últimos años sería eso: decidir qué vida quisiera tener.


En fin, tenía mucho tiempo de no bloguear de esta manera... Antes este espacio era así todo el tiempo, no sé muy bien en qué momento dejó de serlo. El otro mes el blog cumple 5 años, aún no me imagino qué debería decir al respecto.

01 noviembre, 2010

Hablarte es fácil, por cada tres sonrisas hay una risa.

Te veo a los ojos lo necesario, y hago todas las caras que te gustan; sólo para que después digás que te imaginás perfectamente cómo me veo al decirte algo (lo que no sabés es que eso lo hago con muchos, pero me gusta más que creás que es sólo con vos).

Cuando no estás cerca te escribo montones de palabras... acá o en infinidad de correos, en facebook o en las libretas que ya no sé dónde guardar. Algunas cosas las sabés, de otras no te vas a dar cuenta, pero sonrío cuando recuerdo que ya te lo había "contado".

Me sé de memoria los cuentos que te gustan, y te los repito hasta el cansancio. Les cambio un par de detalles cada vez que los digo. Vos no te dás cuenta, y te reís como si fuera la primera vez que los oís, como si no te dieras por enterada.



Sin embargo, la mayor parte del rato, tengo unas ganas inmensas de que llegue alguien más... cambiar los cuentos, las caras, las libretas y el Para en los correos.