05 julio, 2017

Depresión

La psicóloga: le recomiendo ir al médico.

El médico: le voy a recetar estas dos cosas, uno es un ansiolítico, le va a permitir dormir; otro es un antidepresivo, durante dos semanas no va a sentir nada pero luego va a ver como empieza a estar aquí (hace con su mano un nivel que va del fondo, al medio).



Depresión, tengo depresión.

Tengo depresión y estoy medicada.

He pasado mucho tiempo así, ¿cuánto será?



Yo: Han sido años, ¿verdad?

La psicóloga asienta con su cabeza: Sí, así es.



Hace dos semanas que lo pienso todos los días: depresión, depresión, depresión.

No, no fue ella. Ella fue un disparador, ella me llevó a terapia porque me hizo mierda y nada me hace mierda, nada me deja tendida en la cama llorando sin parar. Ella se fue de la casa y ese día me levanté, me sequé las lágrimas y fui a trabajar. Ella canceló la boda y esa semana contacté a cada uno de los invitados y les comuniqué lo que había pasado, cancelé la reservación del lugar. Ella se fue de Costa Rica y esa noche fui a celebrar el cumpleaños de una amiga querida, canté, bailé y me reí.



La psicóloga: Usted no se permite sentir nada, todo lo trata con la cabeza. Así no se resuelve nada.

Yo: ... (lloro desconsoladamente)

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